Las Ciencias Sociales y las huellas del autoritarismo

 

http://www.quino.com.ar/Hace un tiempo, no más de tres años, se encuentra disponible el documental de la televisión Suiza realizado en 1976 llamado: “Chile, orden, trabajo y obediencia”[1].

Si bien los contenidos de esta realización han sido abordados por la literatura producida por las ciencias sociales bajo el tópico autoritarismo y democracia[2], este registro audiovisual trae algo nuevo a la escena.

Captura de pantalla 2014-03-28 a la(s) 22.29.00

Por un lado, se trata de un trabajo periodístico, crítico al autoritarismo y al modelo económico, que permaneció largo tiempo invisibilizado y que ocupa actualmente una plataforma masiva de distribución (youtube, vimeo), constituyendo una fuente directa de consulta al registrar entrevistas al ideólogo de la constitución del 80’ Jaime Guzmán, al editorialista de El Mercurio Arturo Fontaine Aldunate, entre otros, sobre temas que en la época, sólo un periodista extranjero podía indagar.  Por otra parte, como registro audiovisual deja y actualiza imágenes que traen el lugar de la memoria con una potencia que sólo o particularmente, este tipo de formato puede otorgar. En otras palabras, es una suerte de viaje en el tiempo que coloca al espectador ante la sensación de perplejidad al cuestionar y diluir el eje pasado y presente. ¿Cuánto de contenido histórico vemos en este documental (en el marco autoritario), cuanto de contenido presente (en el marco democrático)?. Son interrogantes que nacen de escuchar tanto las opiniones expresadas por el entonces profesor de derecho de la UC y diputado del partido Renovación Nacional en el período 1994-2010, Maximiano Errázuriz, como asimismo y en un contexto sociopolítico mayor respecto a los principios del orden, los valores en torno al trabajo y la obediencia que impulsó la dictadura cívico-militar.

La referencia al documental anterior actualiza una reflexión respecto al contexto histórico en que se desenvolvieron las Ciencias Sociales, en el período y momento denominado desarticulación y sobrevivencia (1973-1976) y su posterior ‘fase’ la emergencia de un nuevo modelo (1976-1980). El documental acompaña sin duda los contenidos del texto, entregando testimonios e incluso cifras utilizando como fuente al Comité de Cooperación de Iglesias por la Paz (minuto13.25).

La cita al trabajo audiovisual de Gazut aparece pertinente, en relación a que en tanto documental y/o registro interroga el contexto histórico actual en lo que tiene de sociedad postpinochetista  al poseer éste vestigios o huellas de la brutalidad y aberración del contexto histórico anterior.  En este sentido, en lo que respecta a las ciencias sociales y al concepto límite del período dictatorial efectivo, cabe observar la particular forma en que se instala la democracia como una oposición dentro del eje autoritarismo/democracia.

En efecto, respecto a las perspectivas de análisis de la sociedad chilena, surge la pregunta por los modos en que las Ciencias Sociales fueron abandonando el eje o ‘paradigma’ autoritarismo y democracia[3], que resultó ser un campo orientador de un conjunto importante de reflexiones sobre la sociedad chilena.

En este sentido, es posible preguntarse en qué medida en la actualidad la vuelta de mirada sobre este eje resulta con poca capacidad comprensiva, más allá de la política electoral.

De lo que se trata por lo pronto es de interrogar la continuidad del autoritarismo, ahora como huella, antes de abandonarla del todo. Quizás ahí están las pistas para pensar el tipo de sociedad que se quiere y de paso podría recuperarse la unidad de las vocaciones intelectual, profesional y científica para la disciplina.

Respecto a la idea de “sociedad de la dictadura militar” cabe hacer mención de algunos trabajos empíricos que han abordado particularmente, una dimensión importante de ésta, el autoritarismo en Chile en el contexto de la transición. Se trata de las Encuestas sobre Intolerancia y Discriminación 1998, 2001 y 2003, en las cuales se incluye una escala de Autoritarismo[4] que contiene las siguientes dimensiones, ítems y resultados.

a. El autoritarismo, como una forma de intolerancia que proyecta en la autoridad la represión de las libertades. Es el caso de los siguientes ítems: Algunas religiones no deben salir en televisión pues confunden a las personas que tienen sus ideas poco claras (con un 25,8% de acuerdo acumulado) o que deben existir personas que censuren lo que sale en televisión, pues no se pueden difundir valores equivocados (51,6%). También el caso de la sexualidad y la política. la censura debe eliminarse, pero no en lo que se refiere a materias sexuales (45,8% de acuerdo acumulado) y un libro que contiene ideas políticas erróneas debe ser retirado de las librerías (42,7%).

b. Dimensión del autoritarismo referida a la negación del otro como interlocutor válido. En relación a su identidad etárea: no se saca nada con discutir con las personas de mayor edad, pues sus ideas no son adecuadas para el mundo de hoy (32,9% de acuerdo acumulado), o bien, los jóvenes no deben meterse en discusiones, pues no tienen la experiencia como para dar opiniones acertadas (28% acumulado).

c. Una dimensión del autoritarismo respecto al pluralismo. el riesgo de considerar todos los puntos de vista es que al final no se sabe cuál es la verdad (44,6% acumulado), y un país que permite muchas diferencias en las opiniones de la gente puede entrar en peligro de conflictos graves (47,2% de acuerdo acumulado).

El estudio señala en sus conclusiones: “El autoritarismo en Chile trascendió a la dictadura que lo expresara institucionalmente, de seguro porque estaba instalado en nuestra cultura antes del golpe militar, pero su vigencia en la sociabilidad chilena vuelve a demostrarse con esta Encuesta” (Informe Encuesta. Pág 109).

En síntesis, la pregunta que se quiere plantear es por el modo en que las ciencias sociales en Chile “perdieron” y a su vez podrían recuperar la huella de la humillación en las formas de convivencia (autoritarismo). Se trata de observar, por una parte, el cómo las generaciones llevan una marca del proceso histórico en el cual se socializan. Por otra parte, reconocer que existen probablemente elementos “fantasmales” que están asociados a sociedades que han vivido dictaduras y que debiesen ser objeto de las Ciencias Sociales[5]. Quizás uniendo ambos elementos, la construcción de una “eticidad” sea posible para iluminar lo que ahora se ve fragmentado por el orden, la organización del trabajo y la obediencia.

 

 



[1] “Chili: ordre, travail, obéissance” (1976) disponible en http://vimeo.com/40748738. Documental de la televisión suiza sobre los primeros años de la Dictadura, rodado por un equipo encabezado por el director André Gazut y el periodista Claude Smadja.

[2] Entendemos que gran parte del foco de producción en la década de los 70’s y 80’s se centró en una suerte de paradigma inscrito al eje histórico autoritarismo-democracia, lo que marcaría cierta definición de problemas, reflexiones, propuestas teóricas y de sentido articulador de la disciplina.

[3] Del autoritarismo a la democracia política, una transición a reinventar. Serie estudios políticos. Flacso. Garretón. 1990. El subrayado es nuestro: “El trabajo plantea la hipótesis que las transiciones, inauguraciones y consolidaciones democráticas, que son analizadas en cada una de sus componentes, son sólo la parte viable del iceberg de las transformaciones que ocurren en nuestras sociedades. La parte ‘invisible’ del iceberg sería la transición de un tipo de sociedad a otra, que se define por una nueva relación entre el Estado, partido y actores lo que más que una cuestión política, al redefinir el sentido de ésta, es una cuestión cultural”.

[4] “Hay diversas acepciones del término autoritarismo con relevancia sociológica y psicológica. Para los efectos de la investigación se ha retenido el de consistir en una tendencia general a colocarse en situaciones de dominación o sumisión frente a los otros”. Informe Encuesta Universidad de Chile-Fundación Ideas. Pág 72. Año 2003.

[5] Existe un conjunto de perspectivas vinculadas al estudio de la Memoria, sobretodo desde las ciencias sociales en Argentina, en particular resulta significativo el texto de Elizabeth Jelin “Los trabajos de la memoria” Siglo XXI editores. España 2001, fruto de un proyecto destinado a generar avances teóricos e investigaciones en el cono sur. En una línea complementaria y en diálogo con el psicoanálisis se encontraría el texto de la socióloga estadounidense Avery Gordon “Ghostly Matters. Haunting and the Sociological Imagination”. University of Minnesota Press .2008.