Una perspectiva sociológica sobre el sufrimiento del chofer del Transantiago

 “¿Qué clase de sociedad es ésta, en la que se encuentra en el seno de varios millones de almas, la más profunda soledad, en la que uno puede tener el deseo inexorable de matarse a sí mismo, sin que nadie pueda presentirlo? Esta sociedad no es una sociedad; como dice Rousseau, es un desierto poblado de animales salvajes (…) Descubrí que, fuera de una reforma total del orden social actual, todos los intentos de cambio serán inútiles”[1]. Karl Marx. Peuchet: sobre el suicidio.1846.

extintores

El extracto con se inicia este texto corresponde a un artículo de Karl Marx denominado: “Peuchet: sobre el suicidio” organizado en 6 capítulos en un total de 40 páginas. En el estudio introductorio a la edición en castellano de este documento traducido por Ricardo Abduca se señala que “Peuchet: vom Selbstmord” (nombre original en alemán) apareció en la revista renana socialista Gesellschaftsspiegel en enero de 1846. El título y subtitulo de la revista en cuestión consigna lo siguiente: “Espejo de la sociedad. Órgano para la representación de las clases populares desposeídas y para la iluminación de las urgencias sociales del presente”. El contenido de artículo escrito por Marx expone la opresión femenina doble (económica y familiar) en la sociedad burguesa en base a 3 suicidios registrados en las estadísticas del jefe del archivo de la policía de Paris Jacques Peuchet (1758-1830).

En términos metodológicos resulta particularmente interesante la utilidad que Marx ve en los registros de policía, lo cuales ya había usado anteriormente para hacer el paso de la crítica filosófica a la crítica social[2]. Respecto a los archivos de la policía señala: “estos funcionarios de carrera conocen mejor que ciertos socialistas atolondrados qué pasa en concreto con la sociedad”[3]. Así también en la presentación de Peuchet, Marx señala, sin dejo de ironía, el valor de estos registros interpelando al conocimiento a socialistas y comunistas:

“Peuchet escribió sus obras ya entrado en años. El material reunido venía en parte de los archivos de la policía de París, así como de la experiencia de su larga práctica en la policía y la administración: solo permitió que vieran la luz pública después de su muerte, para que nadie pudiera contarlo en el bando de los atropellados socialistas y comunistas que, como es sabido, carecen por completo de la formidable profundidad y los conocimientos universales, profundidad y conocimientos de la calidad de nuestros escritores, funcionarios y prácticos ciudadanos. ¿Veamos qué dice nuestro archivista de la Prefectura de la Policía de París con respecto al suicidio“[4].

Ahora bien, respecto a los contenidos del artículo de Marx, se trata de un texto que si bien ha sido calificado como “único” por Michael Löwry, no obstante podemos ver en él una continuidad respecto a las reflexiones contenidas en los llamados Manuscritos económicos filosóficos de 1844 respecto a la condición humana y la teoría de la enajenación. Respecto al análisis que realiza Marx en este texto podemos ver su preocupación por las condiciones estructurales vinculados al sufrimiento, así respecto a las causas del suicidio a partir de los casos analizados señala lo siguiente.

“Entre la causas de desesperación que hacen que las personas dotadas de una gran susceptibilidad nerviosa, así como los seres apasionados y melancólicos, busquen darse muerte, he remarcado que el rasgo predominante está en los maltratos, las injusticias, los castigos secretos que los padres, o superiores faltos de compasión ejercen contras las personas que dependen de ellas. La revolución no ha hecho caer todas las tiranías”[5]. (Karl Marx, 1846).

Hasta aquí, resulta evidente la perspectiva que Marx levanta para la comprensión del fenómeno del suicidio “el rasgo predominante está en los maltratos, las injusticias, lo castigos..”. En otras palabras, desde Marx estamos hablando de cuestiones estructurales presentes en un determinado tipo de sociedad. Como señaláramos, se trata de una reflexión conectada a los Manuscritos respecto al extrañamiento de sí: el obrero no es ya hombre, sino una mercancía “de las más desdichadas cualidades”.

Al respecto cabe mencionar el estudio de Adam Schaff[6] (1913-2006) sobre los Manuscritos para clarificar la experiencia de extrañamiento (enajenación) y su terminología. De acuerdo a Schaff, se usa la palabra alienación o enajenación (desde Marx) para la traducción de los términos alemanes: entfremdung, entäusserung, veräusserung y veräusserlichung, los cuales presentan matices tales, que así el termino veräusserung puede ser traducido como extrañamiento. Podemos decir desde Schaff que la enajenación, como una teoría abandonada por gran parte del marxismo práctico, ha hecho de ella un concepto inactual, pero que permite hablar de males actuales con cierto poder comprensivo respecto al sufrimiento. Retomaremos esta idea más adelante para la noción de malestar[7].

Sesenta años después de estas reflexiones de Marx, Durkheim (1858-1917) publicará El Suicidio (1897), estudio posterior a Las reglas del método sociológico (1895) y en cuyos principios se inscribe la perspectiva para este fenómeno: conectar la sociedad o ver la huella de ella en actos que “la muchedumbre” considera puramente individuales.

“Como la palabra suicidio surge con frecuencia en el curso de la conversación, pudiera creerse que todo el mundo conoce su significado y que es superfluo definirla. Sin embargo, las palabras del lenguaje usual, y 1os conceptos que expresan, son siempre ambiguas, y el científico que las emplease tal y como las recibe del uso, sin someterlas a una elaboración ulterior, se expondría a las más graves confusiones.

No sólo está limitado en ellas el significado que varia según los casos y 1as necesidades del discurso, sino que como la clasificación que las produce no precede de un análisis metódico y no hace más que traducir las impresiones confusas de la muchedumbre, ocurre con frecuencia que categorías de hechos diferentes se agrupan, indistintamente, bajo un término genérico, o realidades de la misma naturaleza son designadas con nombres diferentes. Si nos dejamos guiar por la acepción común, corremos el riesgo de distinguir lo que debe ser confundido o de confundir lo que debe distinguirse, de desconocer la verdadera relación de proximidad de las cosas y de equivocarnos sobre su naturaleza”[8]. Durkheim, El suicidio. Introducción, Pág 1).

En el proyecto durkheimniano para el estudio del suicidio se trata entonces de comprender el fenómeno desde la representación colectiva o sociedad: “el suicidio, en el estado en que hoy aparece, manifiesta, justamente, ser una de las formas en que se traduce la afección colectiva que todos sufrimos, y, por esta razón, nos habrá de ayudar a comprenderla[9]”/ “Pero la sociedad no es solamente un objeto que atraiga, con una intensidad desigual, los sentimientos y la actividad de los individuos. Es también un poder que los regula”[10].

Durkheim distinguirá tres tipos de suicidio en esta regulación por parte de la sociedad, brevemente indicamos que éstos son: egoísta (alienación del individuo respecto a su medio), altruista (el código de deberes gatilla el sacrificio) y el anómico (falla y desorientación de los valores sociales). Hasta aquí podemos vemos que tanto en Marx como en Durkheim el suicidio es abordado comprendiendo la huella de la sociedad. Veamos ahora una perspectiva contemporánea para abordar el fenómeno en un espacio social determinado: El lugar de trabajo.

En los años 80 el psicoanalista Christophe Dejours propuso la noción de sufrimiento en el trabajo. ¿Cuando comienza el sufrimiento en el trabajo?. Dejours señala que esto acontece cuando la relación Hombre-Organización del Trabajo se bloquea. Así, sí la adaptación del hombre al sufrimiento es el único margen que queda, se inicia el terreno propio de las defensas contra el sufrimiento ya desatado. Respecto al suicidio en el trabajo señala:

“El suicidio en el trabajo es un fenómeno nuevo, que, a mi parecer, señala un desarrollo histórico en las relaciones entre el ser humano y el trabajo. Esta opinión no es compartida por otros investigadores en Francia quienes niegan la legitimidad del debate público de esta cuestión, arguyendo que es una forma de “miserabilismo” [miserabilism] creado por los medios, para desviar la atención de los reales, fundamentales, problemas del capitalismo neoliberal. En contraste, otros pensadores, algunos de los cuales son respetados intérpretes de Marx, vuelven a la difícil pregunta sobre la alienación (Haber), y subrayan las relaciones entre sufrimiento e injusticia social (Renault), o se esfuerzan por replantear la cuestión fundamental del trabajo (Deranty). ”[11].

Los estudios desarrollados por Dejours logran distinguir entre condiciones de salud y seguridad (que afectarían el cuerpo) y organización del trabajo (que afecta la salud mental), destacando el aparecimiento de nuevas formas psicopatológicas y particularmente el fenómeno de el suicidio en el lugar de trabajo.

“¿Qué está sucediendo que pueda explicar cómo es que algunos trabajadores han llegado a inmolarse a la vista de sus colegas? Los estudios conducidos en la clínica y psicodinámica del trabajo desde los años 8,0 han mostrado que los riesgos relacionados con unas malas condiciones de salud y seguridad afectan principalmente el cuerpo del trabajador. En contraste con las condiciones de trabajo, la organización del trabajo ejerce su influencia en la salud mental. Si nuevas formas psicopatológicas han aparecido a finales del siglo XX, y hoy tienen su cúspide con los suicidios en el lugar de trabajo, es, por lo tanto, a causa de que algo ha cambiado en los métodos y medios usados en la organización del trabajo. Desde 1976 y con el libro de Robert Linhart “Lenin, the farmers and Taylor”, sabemos que la organización del trabajo, que determina la división y distribución de tareas entre los trabajadores, es siempre un mecanismo de dominación”[12].

Por otra parte, respecto a los antecedentes psicopatológicos previos al acto de suicidio en el trabajo y la relación sujeto/estructura, Dejours observa lo siguiente:

“Hay que señalar aquí que la clínica del suicidio en el trabajo muestra que estas formas de suicidio a veces son adoptadas por personas que no presentan ningún problema psicopatológico, no tienen antecedentes psiquiátricos, que disfrutan de condiciones de vida y salarios saludables, y que se benefician de relaciones estables y de buena calidad en sus espacios privados. Más aún, aquellos que se quitan la vida son usualmente los trabajadores que tienen la mayor implicación en sus trabajos. Se presenta pues una paradoja: aquellos trabajadores que están subjetivamente menos involucrados en sus trabajos y que solo le entregan el mínimo a la empresa, están relativamente protegidos contra el riesgo de suicidio”[13].

También es de particular interés el trabajo de Rene Kaës respecto a las fuentes de malestar subjetivo en una institución.

“(el sufrimiento en la institución)… se produce por una angustia descontrolada y excesiva, que paraliza y deteriora el espacio psíquico interno, propio del sujeto singular y de los espacios comunes y compartidos de los sujetos asociados en las diferentes configuraciones del vínculo” [14].

Frente a la pregunta por el sujeto del sufrimiento institucional Kaes señala que esto implica aceptar la idea de que la institución funciona como objeto psíquico común del grupo institucionalizado, por lo que “lo que en nosotros es la institución, es lo que sufre”[15]. Desde Kaes también sabemos, que el dolor social no se cura en el diván.

¿Y qué pasa en Chile al respecto?. A pesar de la contundente evidencia sobre el sufrimiento laboral en la sociedad chilena existe un congelamiento y una concertada invisibilización.

Captura de pantalla 2014-07-21 a la(s) 14.36.25[1] Marx, Karl. “Peuchet: sobre el suicidio”. En Acerca del suicidio. Colección antropografías. Página 71. Existe también una edición de este texto por la editorial El viejo Topo denominado Karl Marx. Sobre el suicidio. Estudio preliminar y notas de Nicolás Gonzales Varela. 156 paginas. Consultado en www.elviejotopo.com cuya traducción para este párrafo es la siguiente: “¿Qué significa, en efecto, una sociedad en la que se encuentra la más profunda soledad en el seno de millones de almas; en la cual puede ser poseído por el deseo indomable de matarse a sí mismo, sin que nadie pueda preverlo? Esta sociedad no es en realidad una sociedad; ella es, como dice Rousseau, un desierto poblado de animales salvajes”. Para efectos de este trabajo se ha utilizado la versión de la Colección Antropografías en su versión digital.

[2] Las tesis sobre Feuerbach datan de la primavera de 1845, aunque publicadas en 1888 por Engels, 5 años después de la muerte de Marx. Famosa a estas alturas es la tesis 11: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

[3] Citado en Estudio introductorio de Acerca del suicidio. Colección antropografías. Pág 20.

[4] Marx, Karl. “Peuchet: sobre el suicidio”. (cursivas en el original). Acerca del suicidio. Colección antropografías. Pág 66

[5] Marx, Karl. “Peuchet: sobre el suicidio”. (cursivas en el original). Acerca del suicidio. Colección antropografías. Pág 71.

[6] Schaft, A. La Alienación como Fenómeno Social. Editorial Critica. Barcelona. 1979. pág 9.

[7] Desde el psicoanálisis y más allá se encuentra la perspectiva llamada psicosocioanalítica sustentada por Gerard Mendel, psiquiatra francés estudioso de los procesos de trabajo, quien plantea que es la pérdida de poder (enajenación) sobre el acto de trabajo lo que genera malestar, sufrimiento y enfermedad. Ver Mendel, G. “La sociedad no es una familia. Del psicoanálisis al sociopsicoanálisis”. Colección Grupos e Instituciones, Editorial Paidós. Argentina. 1993.

[8]Emile Durkheim. El suicidio Akal. 1998. Original de 1897

[9]Emile Durkheim. El suicidio Akal. 1998. Pag 28.

[10] Emile Durkheim. El suicidio Akal. 1998. Pag 255.

[11] Dejours Christophe. Suicidio en el trabajo: ¿un caso de psicologizacion de lo social?. Traducido por Unidad de Sufrimiento, Salud Mental y Trabajo. Original del Congrès Marx International VI, Plenum Jeudi 25 septembre 2010. Las citas se refieren a Renault E. (2008) : „Souffrances sociales“ (Philosophie, psychologie et politique) Editions la Découverte. Paris y Haber S. (2007): Aliénation. Vie sociale et expérience de la dépression“ Paris, Presses universitaires de France.

[12]Dejours, C. Op cit. Pag 2.

[13]Dejours, C. Op cit. Pag 3.

[14] De “La institución y las instituciones. Estudios psicoanalíticos”. Kaës, R. y otros autores. Ed. Paidos. Buenos Aires. 2002. Pag 55. Citado en Acerca de la noción de sufrimiento en el trabajo y sufrimiento Institucional. Unidad de Sufrimiento y salud mental en el trabajo. Ps. Marcelo Balboa.

[15] Kaës, R.op cit. Pag 56. El subrayado es nuestro. En este punto hacemos un vínculo con Marx y Durkheim al señalar la huella de la sociedad en los individuos: “Lo que en nosotros es la institución, es lo que sufre”.