Hacia una Sociología del sufrimiento

Thomas Scheff. Professor Emeritus of Sociology at the University of California
Un gato experto en sufrimiento y Thomas Scheff. Professor Emeritus of Sociology at the University of California

“..la renovacion de la psicopatologia del trabajo consistio en desplazar el centro de la investigacion desde las enfermedades mentales hacia el sufrimiento, concebido como un estado situado mas alla de la descompensacion y de la patologia…El sufrimiento designa entonces, en una primera aproximación, al campo que separa la enfermedad de la salud…cuando la relación hombre-organización de trabajo se bloquea comienza el dominio del sufrimiento y de la lucha contra ese sufrimiento”. Dejours, C. Psicopatología del Trabajo. 2012.

 

Apuntes para levantar una perspectiva.

captura-de-pantalla-2016-11-01-a-las-16-39-34Para Iain Wilkinson “La sociología siempre se ocupa de las causas y consecuencias del sufrimiento humano de una forma u otra, sin embargo no hay sociología del sufrimiento per se. Este libro está escrito con el entendimiento de que si la sociología no se ocupa de lo que el sufrimiento hace a la gente, entonces se queda con una cuenta severamente disminuida de la experiencia humana. Wilkinson sostiene que una respuesta sociológica al sufrimiento debe enfrentar las preguntas más inquietantes de significado y moralidad. Sostiene que la aparente “falta de sentido” del sufrimiento tiene el poder de transformar dramáticamente las formas en que nos relacionamos con la sociedad y con nosotros mismos. El libro explora algunas de las formas en que nuestra sensibilidad hacia este “problema del sufrimiento” está relacionada con una nueva “política de compasión” en las sociedades modernas”. Suffering. A sociological introduction. . 2004.

1. El problema del sufrimiento para la sociología en “De la sociología del riesgo a la sociología crítica del sufrimiento”. Iain Wilkinson, From the Sociology of Risk to a Critical Sociology of Suffering University of Kent (Draft paper for presentation at the conference of the SCARR Network, January 28th – 29th 2005 –) Traducción propia.

Wilkinson-From the sociology of risk to a critical sociology of suffering

Puede ser que el sufrimiento humano sea una inspiración primaria para casi todas las obras de la sociología. Donde cada parte de nuestra experiencia de la vida puede ser enmarcada como un tema de preocupación sociológica, entonces la mayoría de las veces, esto se lleva a cabo con un enfoque en las formas en que las personas se hacen socialmente vulnerables a alguna forma de injusticia, lesiones y daños. A través de la sociología, se expone a la sociedad moderna como compuesta de individuos que se les niega una existencia digna, comunidades que se desintegran bajo la fuerza corrosiva del rápido cambio social y grandes sectores de la población con ninguna esperanza de cumplir su potencial humano mientras permanezcan excluidos de la riqueza y las oportunidades de unos pocos privilegiados. El tenor del discurso sociológico siempre ha estado más en sintonía con la miseria de la condición humana que con sus ocasiones de alegría. Sin embargo, si bien el sufrimiento humano inspira el trabajo de la sociología, no existe una larga tradición de debate sociológico sobre el “sufrimiento humano” per se. Al menos por el momento, es improbable que la «sociología del sufrimiento» sea reconocida como un campo de estudio distintivo. Si bien el carácter existencial del sufrimiento humano se identifica fácilmente como una preocupación urgente por la filosofía, la teología, las artes y la ciencia médica, es poco probable que se enmarque como materia que necesita atención sociológica.renault-souffrance kleinman-social-suffering

Puede haber algunas buenas razones para esto. La mayoría de los sociólogos pueden considerar acertadamente que el concepto de «sufrimiento» es tan amplio en sus términos de referencia y, por tanto, tan abierto a la interpretación cultural, que no tiene valor como categoría de análisis «científico». Serían preferibles términos como «alienación», «anomia» y «conciencia de riesgo», que tienden a omitir la referencia directa al «sufrimiento humano» de su trabajo. Además de esto, algunos podrían argumentar que como cuestión de principio ético debemos resistir la tentación de llevar la atención sociológica a los detalles de la experiencia personalmente violatoria, con el argumento de que el lenguaje de la ciencia social está obligado a trivializar el ” significado humano” del sufrimiento a un punto que es moralmente objetable (Frank 2001, Steiner 1966). En consecuencia, se puede considerar que no sólo se trata de una preocupación por la precisión analítica, sino también, como cuestión de principio ético, que hasta la fecha la mayoría de los sociólogos no se ha aventurado a hablar del “sufrimiento humano” Objeto de investigación en sus propios términos.

Sin embargo, algunos han cuestionado estos puntos de vista. Por ejemplo, Alvin Gouldner ha argumentado que la omisión de la categoría de “sufrimiento” de la teoría social y la ausencia de una agenda bien desarrollada de investigación sociológica sobre este tema es más un resultado de las formas “desapasionadas” con que la mayoría de los sociólogos realizan su trabajo. En lo que respecta a Gouldner, el mayor peligro aquí es que al no dedicar atención a la realidad vivida del sufrimiento humano, la sociología “científica” corre el riesgo de convertirse en moralmente sospechosa e intelectualmente atrofiada. Sostiene que distanciándose del lenguaje del sufrimiento, la sociología se deja abierta a la acusación de que muestra tanto un despreocupado desprecio por la humanidad como una ignorancia de la experiencia social de la modernidad (Gouldner, 1968).

Del mismo modo, Veena Das (1997) y Pierre Bourdieu (1999) plantean la inquietante sugerencia de que los sociólogos están demasiado dispuestos a ignorar, marginar e incluso a “silenciar”, a fin de que su trabajo resuene con un lenguaje de “autoridad experta”, la voz genuina de las personas que experimentan extremos de violencia, privaciones materiales y trastornos sociales. Siguiendo a Gouldner, estos escritores argumentan que al no dedicar atención explícita a la realidad vivida del sufrimiento humano, los sociólogos se arriesgan a encontrarse aliados a los intereses de aquellos cuyas posiciones de poder y privilegio se mantienen a costa de hacer violencia a numerosas poblaciones, y también, se volverían conceptualmente ciegos a una experiencia de la humanidad que es vital para entender el carácter social de los tiempos modernos. (en desarrollo)

Veena Das
Veena Das. Profesora de Antropología en la Johns Hopkins University

2. Frontera sociológica.

“Mi afirmación en este artículo es que la doble relevancia del sufrimiento social está dando una nueva relevancia a esta idea de la teoría crítica. Permítanme esbozar brevemente mi argumento. El punto de partida es que los programas de investigación sociológica, psico-sociológica y antropológica dedicados al sufrimiento social cuestionan claramente las fronteras disciplinarias: plantean cuestiones que la sociología, la psicología o la antropología no pueden abordar. En otras palabras, la cuestión del sufrimiento social muestra que las ciencias humanas a veces no pueden decir la verdad acerca de lo que uno experimenta en la experiencia social. Este problema es teórico ya que trata de la naturaleza misma de la experiencia social”. Renault, E. A Critical Theory of social suffering. Critical Horizons. 2010

Parafraseando a Le Breton decimos que “las sociologías nacen en las zonas de ruptura, de turbulencia, de desorientación respecto de los puntos de referencia, de confusiones…”(1), por ello en este proyecto se apuesta a una entrada propiamente fenomenológica, que de alguna manera, es aportada por las ciencias ligadas a la salud mental: en las prácticas terapéuticas de la psicología y la psiquiatría. Tal búsqueda no resulta del todo novedosa, pues tenemos el trabajo de Bastide quien recoge el concepto de psiquiatría social como una forma de ampliar las fronteras disciplinares (2) y que como tradición, ha sido retomada por la Sociología Clínica (3) y la Sociología de las Emociones. En ese marco, este proyecto apunta a integrar perspectivas que provienen de diferentes disciplinas que discuten e interpelan a la sociología en los espacios en que ésta podría tener mucho que decir.

scheffEsta reflexión implica volver a concebir objetos como la emoción para discutir su lugar marginal en la sociología, ese estatuto residual en el que fue colocado como es patente en Weber respecto a la acción afectiva.kemper

Tal estatuto en la historia de la sociología puede pensarse como un olvido, cuestión que es resituada por tres pioneros de la sociología de la emociones (Thomas J. Scheff, Arlie R. Hochschild y Theodore D. Kemper) que permite entender a esta como una perspectiva fructífera que entre otros ámbitos, ha investigado la Vergüenza y el Orgullo (4).russell-hochschild

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1972

En suma pensar fenómenos como el trabajo, el cuerpo y el sufrimiento desde la perspectiva de la experiencia de los sujetos, implica pensar las fronteras disciplinares para articular diálogos pertinentes a los objetos de estudio propuestos. Más aún cuando estas mismas tradiciones, con metodologías y campos de acción delimitados han tendido a una fragmentación de los saberes cayendo en los llamados psicologismos o sociologismos (5).

3. Sufrimiento laboral.

“La administración del dolor guarda las señales no sólo de la legitimidad de la sociedad sino también de su ilegitimidad. Se constata esta ilegitimidad sobre todo en los momentos de la vida cotidiana cuando, en el trabajo, el cuerpo se aplica a reproducirse a sí mismo y al orden social del cual forma parte.

A diferencia de la centralidad del tiempo sagrado en la teoría de la sociedad de Durkheim, la experiencia del tiempo que más interesó a Karl Marx (reed. 1961) fue la jornada laboral del obrero. En la reglamentación de la jornada laboral y en el esfuerzo que exigía al cuerpo del obrero, Marx descubrió que las luchas entre capital y trabajo eran sumamente instructivas. Al contrario de su trabajo etnográfico en Alemania o en Francia, la relación que hace Marx de las condiciones de la clase obrera en Inglaterra, proviene de periódicos, informes de inspectores fabriles y textos médicos. Marx cita un acontecimiento de la última semana de junio de 1863, cuando todos los periódicos de Londres publicaron una nota con el titular “sensacionalista” “Fallecimiento por simple exceso de trabajo”, donde se describía la muerte de una modista, Mary Anne Walkey, de veinte años de edad, empleada en una respetable tienda de confección de vestidos, que había trabajado sin parar durante veintisiete horas y media. Las opiniones de Marx sobre la lucha entre capital y trabajo a propósito de la jornada laboral son demasiado conocidas para repetirlas aquí. Pero quisiera destacar que, para Marx, la administración racional del dolor no se produce en contextos especiales: su objetivo pedagógico es crear cuerpos dóciles para el capital, y en el trabajo diario de hombres y mujeres en las fábricas. Al producir beneficios para el capitalista, el trabajador estaba desgastando su propio cuerpo, su único medio de supervivencia. La contribución de Marx a la comprensión del sufrimiento reside, por lo tanto, en la manera en que se sitúa al cuerpo dentro de la economía política, definiendo las condiciones bajo las cuales se produce y se distribuye el sufrimiento. Aquí hay diversos cambios, de la religión a la economía política; de lo sagrado a lo mundano, y de las profundas dudas intelectuales acerca de cuestiones metafísicas a la supervivencia”. Das, Veena. En Sujetos del dolor, agentes de dignidad. Pontificia Universidad Javeriana, Colombia. 2008. Pág 437.

La experiencia del sufrimiento.

La búsqueda del sentido del sin-sentido del sufrimiento es nominada por Lévinas como Teodicea: “Lévinas parte de la consideración de que el sufrimiento no es ajeno a la conciencia; ingenuo fuera pretender que algo que es nombrado no tuviera una representación. Sin embargo, es claro en sostener que, aunque “contenido psicológico” (como color, sonido, tacto u otra sensación) y pese-a-la-conciencia, se manifiesta como lo inasumible”.

“Lo que propone Lévinas es una revisión de la conciencia que tradicionalmente se asume como “aprehensión” para darle un estatus revulsivo: el sufrimiento, en tanto insoportable, escapa a toda posibilidad de soporte comprensivo, adoptando la forma del “no-soportar-se”. En este caso, el sufrimiento sentido, siendo dato sin quedarse en dato, 4 no se aloja en la conciencia activa, como si pudiera tomarse conciencia de él; es pasividad en la medida en que se padece la adversidad. Hay que aclarar que pasividad, aquí, no es el reverso de actividad; no es la pasividad tipo tabula rasa que pregonaba el empirismo. El sufrimiento como pasividad supera la mera receptividad, pues “en el sufrimiento, la sensibilidad es vulnerabilidad, es más pasiva que la receptividad; es una prueba, y es más pasiva que la experiencia” (1993b:116)”. Aguirre-sufrimiento-verdad-y-justicia

“El gemido del enfermo, la lamentación de Job, el grito desgarrado de la viuda no se lanzan al vacío de la indiferencia. Reclaman y exigen respuesta y es esta respuesta la que otorga algún sentido al sin-sentido del sufrimiento del Otro. El gemido, la lamentación, el grito desgarrado, es decir, el sufrimiento del Otro es un requerimiento a lo nuclear de la subjetividad humana”. (Aguirre, 2010)

  1. Le Breton, David. La sociologia del cuerpo. Ediciones nueva Vision. 2011. Pag 11
  2. Psiquiatria social como el papel que los factores sociales (constelacion familiar, habitacion, nivel economico y tensiones profesionales, religion, etc.) juegan en los trastornos del comportamiento y en la etiologia de las enfermedades mentales. Las psicosis y neurosis varian desde el punto de vista epidemiologico segun las civilizaciones y culturas. Al respecto Bastide cita los trabajos de Faris y Dunham sobre la distribucion de las enfermedades mentales segun las areas ecologicas de Chicago, tambien a Devereux sobre los trastornos psiquiatricos de los indios Mohave, Dollard sobre agresividad y frustracion social.
  3. Corriente desarrollada por Vincent de Gaulejac. Como parte de la formulacion de este proyecto tuve la oportunidad de participar de un taller dirigido por Gaulejac denominado ‘El sujeto frente al conflicto’ el 11 y 12 de mayo de 2015, actividad patrocinada por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesion Social (COES).
  4. Sin duda se trata de una tradicion rica en aportes. Para una lectura actualizada ver Bericat, E. La sociologia de la emocion y la emocion en la sociologia. Papers 62, 2000. Tambien Scribano, A. “cuerpo, emociones y teoria social clasica. Hacia una sociologia del conocimiento de los estudios sociales sobre los cuerpos y las emociones. En Cuerpos y Emociones desde America Latina. Grosso y Boito. CEA-CONICET. 2010. También Rizo, Marta Garcia. Interaccion y emociones. La microsociologia de Randall Collins y la dimension emocional de la interaccion social. En Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad vol. 14, No 2, 2015 pp. 51 – 61.
  5. Asi frente a la dominacion, el sociologismo desconoceria el funcionamiento de las defensas psiquicas y sus recursos; el psicologismo desconoceria la historicidad de las relaciones sociales, de clase, genero, etc.

Un seminario en Noviembre:

husserl2BIBLIOGRAFIA

Revista Crítica. Comprender el dolor. 2012. 96 págs.

Bourdieu, P. La miseria del mundo.

Enciso, G. Emociones y Ciencias sociales en el siglo XXI. Athenea Digital – 14(1): 263-288 (marzo 2014).

Escribano, A. Sociología de los cuerpos/emociones.Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad. Nº10. Año 4. Diciembre 2012?marzo de 2013. Argentina. ISSN: 1852?8759. pp. 93?113.

Espinoza, A. Fatiga, sufrimiento, violencia y carga psíquica en el espacio laboral. Las desventuras de la “salud mental” en las organizaciones. Administración y Organizaciones. UAM Mexico.  2008. 5 págs. Link a Revista Administración y Organizaciones.

Freud. El Malestar en la cultura. Tomo XXI. Amorrortu.

Hochschild,A. La mercantilizacio?n de la vida i?ntima. Apuntes de la casa y el trabajo. Introducción. 2008. 13 págs.

Itzigueri, V. El dolor corporal. Reflexiones filosóficas en torno a Michel Henry. Open Insight 2011. 13 págs.

Le Breton. Antropología del dolor. 143 págs.

Levinas-el-sufrimiento-inutil. (traducción de levinas-useless-suffering-6-pags).

McMahon. Tratado sobre el dolor. Elsevier España. 2007. 1.248 págs.

Mendes, A. La escucha del sufrimiento y el saber hacer del clínico del trabajo. 2012.

Noe, S. La institución como objeto creador de sufrimiento. 25 págs.

Rojas, C. Dolor, sufrimiento y salud mental. 2007. 14 págs.

Renault-a-critical-theory-of-social-suffering. 2010.

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