Movimientos sociales, redistribución, reconocimiento.

Este miercoles 27 de noviembre tuvieron lugar dos conversaciones a eso del mediodía. Por un lado, cerca del metro Los Heroes, en la Universidad Alberto Hurtado se abordó desde una mirada no romántica y con un ojo en la subjetividad la perspectiva de Pleyers sobre los Movimientos Sociales en el siglo XXI, por otro, en Macul, en el marco del doctorado en ciencias sociales de la Universidad de Chile, el profesor Garretón invitó a Mauro Bassaure sociólogo y  director del doctorado en teoría critica de la Universidad Andres Bello a una exposición sobre Axel Honneth. 

Aquí van algunas notas de estos asuntos complejos y con muchos temas abiertos aún en pocas líneas:

1. MOVIMIENTOS SOCIALES. 11.00 hrs. Geoffrey Pleyers presentó su libro Movimientos Sociales en el Siglo XXI, gracias a una invitación del profesor Alexis Cortés, en el marco del magister en sociología de la UAHurtado. Una de las apuestas fuertes que trae el texto es la necesidad de pensar los movimientos sociales de otra manera, con lo que trae el siglo XXI, eso implica levantar una critica a los paradigmas con los que en Chile se está abordando el tema. En este sentido, dentro de los autores trabajados por Pleyers en su libro encontramos a Touraine, el sociólogo de la acción, a juicio de Cortés, uno de los conceptos más interesantes leídos desde aquí  es la idea de historicidad. «Recuperar la historicidad como el derecho de construirnos a nosotros mismos». 

Pleyers atento al comentario de Alexis Cortes.

«Alain Touraine coloco los movimientos sociales como los protagonistas centrales de la transformacion de la sociedad, “la produccion de la sociedad por si misma”. Esta propuesta parecia particularmente apropiada durante los primeros anos de la decada de 2010, cuando surgieron decenas de movimientos ciudadanos pidiendo mas democracia en todos los continentes». Pag 91.

Dentro de  las  preguntas que se hace Pleyers está: ¿A qué sirven los cambios sociales hoy? (pensando como arribó Trump en Usa, Bolsonaro en Brasil, etc) esto implica pensar «No solo los movimientos sociales que nos gustan». En este sentido, uno de los aportes conservando la mirada de Touraine es «ampliar el abanico de los actores considerados bajo el termino de “movimientos sociales”, en particular hacia los actores dominantes y hacia los conservadores/reaccionarios» (pag 92).

«es esencial entender a los movimientos sociales tambien como productores de significados (Eyerman y Jamison, 1991) y de conocimientos (Santos, 2007 y 2013)». Pleyers, pag 97.

«Muchos activistas, y con ellos una parte de los analistas de los movimientos sociales, suelen sobrestimar la capacidad de accioon y el impacto de los movimientos que viven y/o analizan, cuando subestiman el peso de las estructuras sociales y de los procesos sociales que contribuyen a reproducir la sociedad, como por ejemplo los habitus,..» 97.

Pensar los movimientos sociales desde nuevos paradigmas implicaría asumir que: «el resultado de un movimiento no se puede medir por el auge de su impacto en las elecciones. El movimiento de 2011 genero? transformaciones importantes en la vida y en la subjetividad de muchos ciudadanos, cuestiono? la legitimidad del modelo neoliberal y abrio un ciclo de contestacion». Pleyers, pag 99.

 

2. RECONOCIMIENTO. 13.30 Mauro Bassaure hace una lectura de Marx para situar el debate al interior de la teoría critica, desde dos ejes, por una parte, el seguimiento a la vertiente Económica (clase en sí) y la vertiente Histórica (clase para sí) con que se construye el concepto de clase social en su pensamiento, por otra parte, lo que sería un segundo eje, en torno a la las ideas predominantes en dos periodos de la producción intelectual de Marx, que van desde Los Manuscritos Económico filosóficos de 1844 al texto de El Capital (1867). El primero concentrado en las patologías de la sociedad (la alienación), el segundo en la explotación (la extracción de plusvalia). Estos dos ejes, serían los que permiten entender la producción de la escuela de frankfurt y sus distintas generaciones concentrándose originalmente en torno al problema de las ‘enfermedades del capitalismo’ en que la injusticia no está como asunto propiamente tal.

Las temáticas del reconocimiento aparecen como publicaciones en Axel Honneth y Charles Taylor en el mismo año (1992), pero desde perspectivas con matices diferentes (liberal y comunitarista), por una parte desde los principios normativos que rigen las esferas de experiencia de un individuo (trabajo, amor, derecho) y por otra como la posibilidad de pensar los derechos colectivos.

«Como lo indica el título del texto con que Charles Taylor, en cierta medida, inaugura el debate sobre multiculturalismo –“The Politics of Recognition” (Taylor 1992)–, su aporte se basa fuertemente en el concepto hegeliano de reconocimiento. El mismo año en que él publica ese libro, es decir en 1992, del otro lado del atlántico, Axel Honneth, también heredero de Hegel, lanzaba su libro Kampf um Anerkennung. Zur moralischen Grammatik sozialer Konflikte (Honneth 1992a), sin duda, una de las contribuciones más relevantes a la teoría del reconocimiento y de los conflictos sociales». (Bassaure).

«Es un error concebir, como lo hace Nancy Fraser (2003), que las teorías del reconocimiento de Taylor y de Honneth estén hermanadas por afinidades profundas». (Bassaure).

No obstante, sus diferencias: «ambos comparten la tesis antropológica –casi indiscutida en el contexto teórico relativo al reconocimiento (ver, por ejemplo, Margalit, 1996; Todorov, 1995)– de que el cumplimiento de las necesidades de reconocimiento es una condición necesaria tanto para la construcción de relaciones intersubjetivas intactas como para la producción de la identidad personal, de modo que la falta de o el falso reconocimiento producen formas distorsionadas de subjetividad (Iser, 2008; Rorty, 2000; Kompridis, 2007) «. Bassaure, Charles Taylor y Axel Honneth. Reconocimiento en disputa. En PERSONA Y SOCIEDAD / Universidad Alberto Hurtado 2016. pag 98.

Honneth, La lucha por el reconocimiento. Pag 165

«Considerada su obra en general, cabe decir que Honneth entiende, antes y después, que la cuestión de las consecuencias de los procesos de modernización capitalista constituye la clave fundamental –no la única, pero sí la cardinal– para la comprensión tanto del sufrimiento social, del malestar moral de las personas, así como de los potenciales de protesta nacidos de ellos. Siendo así, solo pudo ser motivo de sorpresa para Honneth el hecho de que, de pronto, la categoría de reconocimiento apareciera como altamente relevante en otro contexto de praxis política: el contexto de los así llamados nuevos movimientos sociales, de ‘la política de la identidad’ o ‘la política de la diferencia’, en el que la cuestión relativa a la negación de derechos de igualdad de y a la negación de una retribución justa para las clases pobres y económicamente dependientes tiende a perder relevancia». Bassaure, 103.

Bassaure sobre Marx y sus vertientes económica e histórica

3. CONEXIONES PENDIENTES.

Quizás lo que conecta el momento 1 (11.00) la exposición de Players con el momento 2 (13.30) Bassaure, es justamente el lugar que se adjudica a los movimientos sociales. Cuestión que entendemos como el problema de la inscripción de la vivencia en repertorios interpretativos que nacen de la conversación y la reflexión política, dicho de otro modo lo que emerge de la politización del sufrimiento.

«Honneth (2003) habla de una fascinación por los movimientos sociales que impediría desarrollar una sensibilidad teórica más aguda respecto del sufrimiento social y de las formas de expresión de la crítica, nacidas de ese sufrimiento, que no se encuentran representadas ni cognitiva ni políticamente». Bassaure, 104.

«Las marchas y las protestas solo son la punta del iceberg de los movimientos sociales»..(…) Basta con pasar unos días en algunos barrios de Madrid o de Brooklyn para constatar el impacto que tuvieron movimientos como el 15M o Occupy Wall Street a nivel local. . Pleyers. pag 95.

Audios y materiales aquí.

4 DERIVADAS.

De las dos conferencias quedan varias cosas dando vueltas. Nos vamos conversando con mi amigo Fernando Alvear quien me señala el sociólogo estadounidense Erik Olin Wright, conocido por sus trabajos sobre clases sociales desde el llamado marxismo analítico, en su texto How to be an anticapitalism for the 21yh century? (2018) desarrolla una síntesis de acciones que se están desarrollando en distintas partes del mundo en torno al problema de la estrategia para transformar el modo de vida existente, «cómo llegar de aquí para allá».

«This book was originally conceived as a streamlined distillation of the central arguments of Envisioning Real Utopias, published in 2010. In the years after its publication, I gave periodic talks to community groups, activists, and labor groups around the world about the themes in the book. Generally, audiences were enthusiastic about the ideas, but many people found the size and academic trappings of the book off-putting. So, I thought it would be good to write a short reader-friendly version». (Prefacio de Wright, Julio 2018)

En síntesis, Wright nos ofrece el siguiente esquema:

Los 4 espacios señalan de un modo u otro lo que circula en el amplio espacio de las alternativas a nivel mundial en este siglo, lo interesante del esquema es la mirada hacia lo micro y lo macro (desde abajo y desde arriba) así como la relación respecto a las estructuras (como neutralización o trascendencia de estas), sobre este punto Alvear me señala la correcta traducción de «taming» como «domar» atendiendo que a una bestia y sus lados más salvajes no se le reforma, se le doma. Respecto a la articulación micro-macro resulta interesante el trabajo de Leonardo Cancino (2016. 2018) sobre un conjunto de microprácticas de la ‘cultura alternativa’ en crecimiento en Chile, que no alcanzan a impactar en el conjunto de la sociedad por su escasez en número y nula o dificultosa orientación hacia políticas nacionales, se trata de 46 asentamientos pro sustentabilidad en Chile, acompañados de acciones como el movimiento arcoiris, técnicas de edificación como la bioconstrucción, formas decisionales como los círculos de visión etc, un movimiento que propone «un tipo de vínculo afectivo/espiritual con la naturaleza que rehúye del modo de producción industrial” (Cancino, 2016, 2018).

«Llevo 10 años investigando movimientos socioculturales, he experimentado la potencia de lo rizomático, de la autogestión, de la identidad y de la deliberación colectiva cara a cara. También he visto sus límites y contradicciones. Su auto referencia, sus hegemonías negadas, la poca capacidad de instituir y dialogar con un mundo más allá del cerco identitario. Me preocupa el cúmulo de fantasías con que se está llenando la interfaz micro-macro para producir cambios sociales. Y esto, desde luego, no es un llamado a la inmovilidad, sino por el contrario, a plantearnos y deliberar sobre los mecanismos que permitan a la Multitud instituir el mundo anhelado. ¿Cómo se produce, por ejemplo, la interfaz cabildos-AC? ¿Hay representantes legítimos para dialogar hoy día? Si no los hay ¿Cómo se legitiman?». (Cancino, 16 Nov 2019).

Por aquí hay una llave interesante frente al colapso social y ecológico que es posible leer desde el notable trabajo que distintas agrupaciones vienen desarrollando.

Una casa en un árbol en Malalcahuello.

Derivas y tensiones. Cancino.h