Archivo comunitario, fotografía e identidad: perspectiva sociológica para una práctica situada
La construcción de archivos comunitarios se ha consolidado en las últimas décadas como un campo interdisciplinario que articula archivística crítica, antropología, sociología y estudios visuales, cuestionando las formas tradicionales de producción, conservación y legitimación del patrimonio documental.
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En América Latina, estos archivos emergen como respuestas situadas frente a la exclusión histórica de memorias locales, barriales o subalternas de los repositorios oficiales, poniendo en el centro la agencia de las comunidades en la definición de qué se conserva, cómo se conserva y para qué se conserva.
Desde la archivística crítica, Gabriela Andaur Gómez (2015) propone entender los archivos comunitarios no como una tipología documental cerrada, sino como procesos sociales de documentación, cuyo rasgo definitorio es la participación activa de la comunidad en el control de las prácticas archivísticas. A partir del estudio del proyecto Archivo Común en Santiago de Chile, la autora demuestra que estos archivos cumplen funciones que exceden ampliamente la preservación: operan como espacios de afirmación identitaria, reconstrucción de trayectorias colectivas y disputa simbólica frente a relatos hegemónicos, contribuyendo a la democratización del acceso al patrimonio y a la producción de memorias desde abajo.

Desde la antropología visual, el archivo comunitario es comprendido como una práctica cultural situada, inseparable de los contextos sociales en que se produce. Funaro (2022) sostiene que la fotografía barrial no debe ser leída únicamente como documento del pasado, sino como un dispositivo relacional que activa relatos, afectos y procesos de reconocimiento colectivo en el presente. Las imágenes familiares y vecinales funcionan como detonantes de memoria social, articulando experiencias individuales con narrativas compartidas del habitar cotidiano.

Esta mirada dialoga con la antropología de la memoria desarrollada por Maurice Halbwachs (2006), quien sostiene que toda memoria es socialmente construida y se organiza en torno a marcos colectivos que orientan lo recordable. En el ámbito de los archivos comunitarios, dichos marcos no son impuestos por instituciones centrales, sino negociados al interior de la comunidad, reforzando el carácter dinámico, conflictivo y situado de la memoria social.
La sociología visual aporta un marco clave para comprender el estatuto epistemológico de la fotografía. Howard S. Becker (1974, 2007) plantea que las imágenes constituyen formas de conocimiento socialmente producidas, atravesadas por decisiones técnicas, estéticas, éticas y políticas. Desde esta perspectiva, la fotografía comunitaria permite observar cómo los grupos sociales se representan a sí mismos, qué aspectos de su vida cotidiana consideran dignos de ser recordados y cómo disputan miradas externas —periodísticas, académicas o institucionales— que históricamente han hablado por ellos.

En este punto, resulta central incorporar la reflexión territorial. Veronica Tapia Barría (2013) define el barrio como un “punto de intersección de relaciones sociales en un momento dado”, enfatizando su carácter relacional, histórico y no esencialista. El barrio no es solo un espacio físico ni una unidad administrativa, sino un entramado dinámico de vínculos, prácticas cotidianas y temporalidades. Esta concepción permite comprender el archivo comunitario no como un inventario de objetos, sino como un registro de relaciones sociales, modos de habitar y memorias en disputa.
En sintonía con esta mirada, Jorge Pavéz Ojeda (2016) sostiene que “todo colectivo social, para afirmarse en la historia como proyecto, requiere construir su archivo, reunir los documentos de su memoria y dejar huellas de su trayectoria”. Desde una perspectiva antropológica y política, Pavéz concibe el archivo como una condición de posibilidad para la existencia histórica del colectivo: no solo como memoria del pasado, sino como fundamento de continuidad, proyección y acción futura. El archivo aparece así como un gesto de autoafirmación colectiva y de inscripción en el tiempo social.

Estas perspectivas convergen con los planteamientos de Susan Sontag (2005) y Michael Pollak (2006), quienes advierten que toda imagen y toda memoria están atravesadas por relaciones de poder, selección y silencio. En este sentido, la fotografía comunitaria se transforma en una herramienta estratégica para visibilizar memorias locales, afectivas y cotidianas que rara vez ingresan a los circuitos patrimoniales tradicionales. Asimismo, Toro Tamayo (2019) subraya que las imágenes no contienen la memoria, sino que la activan en el cruce entre imagen, relato y contexto social.
Desde el plano metodológico, Baltar (s. f.) propone abordar los archivos comunitarios desde enfoques participativos y pedagógicos, integrando talleres, recopilación de fotografías, relatos orales y clasificación colectiva de los materiales. El archivo deja de ser un resultado final para convertirse en un proceso de aprendizaje compartido, fortalecimiento organizacional y construcción de comunidad.

En este entramado teórico y metodológico se inscribe el proyecto Memorias del Habitar del Barrio Fitz Roy: Archivo comunitario y diálogos vecinales, iniciativa que comenzará prontamente su ejecución en el territorio. El proyecto concibe el archivo comunitario como un espacio vivo de encuentro y producción colectiva de memoria, y no como un repositorio cerrado. A través de talleres participativos, instancias de diálogo vecinal e intergeneracional, y la recopilación, digitalización y contextualización de fotografías familiares y comunitarias, se busca activar memorias del habitar barrial, reconstruir historias locales y fortalecer la identidad del Barrio Fitz Roy desde la experiencia cotidiana de sus habitantes. En coherencia con los enfoques revisados, la comunidad es entendida como sujeto activo en la producción, interpretación y proyección del archivo, reafirmando su valor cultural, social y político.
Bibliografía
Andaur Gómez, G. (2015). Archivos comunitarios en Santiago de Chile: características generales y reflexiones sobre su estudio. En XI Congresso de Arquivologia do Mercosul: Arquivos, entre tradição e modernidade (pp. 222–240). São Paulo.
Baltar, M. (s. f.). Propuesta metodológica para trabajar con comunidades. Documento de trabajo.
Becker, H. S. (1974). Photography and sociology. Studies in the Anthropology of Visual Communication, 1(1), 3–26.
Becker, H. S. (2007). Telling about society. Chicago: University of Chicago Press.
Funaro, M. (2022). Fotografías e identidad barrial: usos sociales de la imagen en contextos comunitarios. Revista de Antropología.
Halbwachs, M. (2006). La memoria colectiva. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza.
Pavéz Ojeda, J. (2016). Sobre cambio social y archivos. En Comité Nacional de la Memoria del Mundo (Ed.), Archivos en Chile: miradas, experiencias y desafíos. Museo Regional de Quillota.
Pollak, M. (2006). Memoria, olvido y silencio. La Plata: Al Margen.
Rama, Á. (1984). La ciudad letrada. Montevideo: Arca.
Sontag, S. (2005). Sobre la fotografía. Bogotá: Alfaguara.
Tapia Barría, V. (2013). ¿De qué hablamos cuando hablamos de barrio? Trayectoria del concepto de barrio y apuntes para su problematización. Revista Antropos, 2(3), 121–135.
Toro Tamayo, L. C. (2019). Las imágenes en la construcción de las memorias. Meridional. Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos, (12), 255–261. https://doi.org/10.5354/0719-4862.52451
VV. AA. (s. f.). Memoria fotográfica: la imagen como recuerdo y documento histórico. Documento de divulgación patrimonial.
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